Consejos para mantener una boca sana

Consejos para mantener una boca sana
Consejos para mantener una boca sana

Como con la salud general, lo importante no es conseguir un estado saludable en un momento concreto sino que el objetivo, y lo verdaderamente beneficioso, es mantenerlo durante el tiempo más prolongado posible. En esta misma línea, en la salud periodontal lo importante es conservarla, asegura Pedro Mir, experto en Periodoncia e Implantes, porque, sin mantenimiento, el tratamiento no será eficaz. Por eso es importante que acudamos al especialista para:

– Detectar cambios en la salud general (incluido el uso de nuevos medicamentos) que puedan aumentar el riesgo de volver a sufrir problemas periodontales.

– Exploración completa, tanto por fuera como por dentro de la boca. Incluye una exploración cuidadosa de las encías para comparar la situación actual con respecto a los registros anteriores.

– Examen con radiografías y otras pruebas complementarias, si se considera necesario.

– Detectar zonas con riesgo de recidiva, y realizar en ellas el tratamiento oportuno.

– Valorar la eficacia del control de placa (higiene personal), reinstruir si es necesario y adaptar las técnicas y hábitos de higiene a los cambios acontecidos en la boca (como la colocación de prótesis, de implantes,…).

– Eliminación de todo el sarro y placa bacteriana, pigmentaciones y rugosidades de los dientes, tanto por encima como por debajo de la encía. Si es necesario, se aplicarán o prescribirán antisépticos o medicamentos. También se controla y ajusta la oclusión.

– Informar al paciente sobre el estado de salud actual y cualquier tratamiento adicional necesario, además de motivar en la importancia del mantenimiento y en el control de los factores de riesgo, como el tabaco.

– Planificación de la siguiente cita. Pero ¿cada cuánto tiempo?

La frecuencia de las visitas de mantenimiento se deben adaptar al riesgo de susceptibilidad individual a la enfermedad. La periodicidad dependerá de factores externos, como el estrés, el embarazo o los tratamientos hormonales, la predisposición genética a la enfermedad, el tipo de enfermedad que se ha padecido y el grado de daño que causó o el tratamiento recibido y la respuesta al mismo.