La nueva etiqueta impuesta en Wimbledon a los jugadores desata la «guerra de los sujetadores»

La nueva etiqueta impuesta en Wimbledon a los jugadores desata la «guerra de los sujetadores»
La nueva etiqueta impuesta en Wimbledon a los jugadores desata la «guerra de los sujetadores»

Varios participantes en la edición de Wimbledon en curso han denunciado como «raro», «ridículo» e «inquietante» las inspecciones de vestuario que la organización del torneo ha realizado durante los últimos días para imponer el cumplimiento de las nuevas normas de atuendo en la cancha. Hasta ahora, el All England Club exigía a los jugadores vestir ropa «casi toda blanca», un margen de flexibilidad suficiente para que tenistas como Serena Williams, entre otras, lucieran ropa interior de colores brillantes bajo el uniforme blanco asociado a Wimbledon tradicionalmente.

Pero los participantes de esta nueva edición recibieron este año una carta del club anfitrión en la que se les anunciaba que, a partir de ahora, cualquier complemento y parte del atuendo, incluidos las viseras, los pañuelos, las muñequeras y los calcetines, deberían ser «totalmente blancos, con la excepción de un único ribete de color de no más de un centímetro». La norma alcanza, literalmente, a la suela de los zapatos, según las minuciosas especificaciones de los organizadores.
Y su rigurosa aplicación ha provocado que algunas jugadoras se hayan visto obligadas a jugar sin sujetador. Naomi Broady, una de las dos únicas tenistas británicas que alcanzó la segunda ronda, es uno de los casos que ha trascendido. El australiano Pat Cash, campeón en Wimbledon en 1987, ha decidido retirarse del torneo de leyendas porque sus zapatillas y su pañuelo para la cabeza incumplen las nuevas normas, que ha calificado de «arcaicas» y «ridículas».

Una tenista británica, sin sujetador
«A algunas jugadoras les han obligado a cambiarse de sujetador o de camiseta interior porque tenían un mínimo elemento de color», denunció el viernes a la BBC. Sus declaraciones desataron la polémica. Y, en los últimos días, se han sucedido los comentarios críticos de varias jugadoras, sometidas a revisiones de su atuendo en el vestuario por la organización. Caroline Wozniacki, antigua número 1 del tenis femenino, las ha calificado de «inquietantes», mientras que la checa Barbora Záhlavová-Strýcová explicaba que le resultaba «extraño» que los inspectores verificaran lo que llevaban debajo de la falda.

Pero las nuevas normas son claras. «La ropa interior que es o puede ser visible durante el partido, incluso debido al sudor, debe también ser completamente blanca y tener un ribete de color de no más de 1 centímetro», explicaba la carta enviada a jugadores y fabricantes por Andrew Jarrett, el árbitro del All England Club. La norma no solo ha afectado a las participantes femeninas en el torno, y va más allá de la guerra de los sujetadores que denuncian algunos en los pasillos del torneo.

El barcelonés Marc López fue avisado de que intentara no jugar en el siguiente partido con la ropa interior negra que llevaba ya que se transparentaba. El australiano Marinko Matosevic fue apercibido en la sala de árbitros porque sus calzoncillos azules se dejaban ver por debajo del pantalón con el sudor, según recoge «The Times». Jarrett explicó al parecer que, como última solución, la oficina de los árbritros tendría ropa interior de recambio. Una medida que, al parecer, no ha sido desarrollada.

Vaqueros y camiseta en los palcos VIP
Este endurecimiento de las normas de atuendo para los jugadores contrasta con la flexibilización de la etiqueta en los palcos de la pista central. Hasta ahora, los poseedores de los exclusivos abonos que dan derecho a una plaza en una de las tribunas de la pista central (cuestan unos 60.000 euros para cinco años) tenían prohibido acudir en vaqueros, pantalones de deporte, camiseta o zapatillas de deporte. La etiqueta de «smart but casual» que se les exigía imponía, en el caso de los hombres, llevar al menos una americana. Los más puristas solían ir de riguroso traje, incluso con chaquetas de tweed.

Para el resto de pistas y de localidades, no hay requisitos de atuendo para el público. Pero el All England Club, ante la creciente presencia de abonados más jóvenes en los palcos VIP de la codiciada pista central -muchos de ellos extranjeros, menos formales en el vestir que los más veteranos- ha decidido suavizar la etiqueta. Estos días se veía abonados con visera, vaqueros, zapatillas y camiseta, o camisa desabotonada, una estampa que, para los más puristas, daña la aureola de Wimbledon.

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